El dinosaurio más fuerte

Saber cuál es el dinosaurio más fuerte del mundo es una de las preguntas más habituales que se hacen tanto los expertos como los curiosos. Para resolver este enigma, deben confluir varios factores de peso para sacar una conclusión clara. Dado que los dinosaurios han vivido en la tierra durante millones de años, podemos decir que es imposible definir qué dinosaurio sería el más fuerte de todos los tiempos.

Sin embargo, los paleontólogos se han centrado principalmente en el gran tamaño de los dinosaurios para tratar de encontrar respuestas. Hoy, todos coinciden en que el T-Rex no era el dinosaurio más fuerte.

¿Se ha preguntado alguna vez qué otro tipo de dinosaurio podría ser más fuerte que el emblemático T-Rex? Te lo contamos todo en este artículo.

¿Por qué el T-Rex es considerado el rey de los dinosaurios?

El Tyrannosaurus Rex deriva su nombre de las palabras griegas «Tyranno», que puede traducirse como déspota o malvado, y «Saures», que significa «parecido a un lagarto».

La palabra latina Rex, que acompaña al nombre, significa precisamente «Rey». Esta palabra describe la arrogancia, fuerza, tamaño y destreza del dinosaurio más popular de todos los tiempos. Afortunadamente, los dinosaurios, concretamente el T-Rex, existieron en la Tierra hace unos 65 millones de años, en el periodo Cretácico, mucho antes de la llegada del hombre.

En la actualidad, la existencia de este magnífico animal sale a la luz a través de sus restos fósiles encontrados principalmente en regiones de Norteamérica, como Colorado en 1874 y Wyoming en 1890. Treinta de ellos fueron encontrados con esqueletos casi completos.

En 1905, el paleontólogo estadounidense Henry Fairfield Osborn consiguió reunir toda la información existente hasta entonces para elaborar un informe exhaustivo sobre el Tyrannosaurus Rex.

El nombre fue dado por el propio investigador. Este informe ilustra todas las impresionantes características que fomentan la admiración y el interés por uno de los animales más populares de nuestro planeta. De hecho, las asombrosas dimensiones de este animal son su rasgo más distintivo.

El Tiranosaurio Rex era capaz de medir hasta 13 metros de longitud con una altura de 5 metros hasta las caderas. Su peso podría alcanzar un máximo de 18,4 toneladas.

Sin embargo, una de las características morfológicas que también llama la atención en esta especie es su cabeza. Se ha comprobado que mide aproximadamente un metro y medio de largo. Para encontrar su equilibrio perfecto, el Tiranosaurio Rex tenía una cola grande y extremadamente pesada.

En cuanto a sus extremidades superiores, aunque no coincidían con su imponente tamaño, también eran muy útiles. Además, gracias a sus afiladas garras y a su increíble fuerza, el T-Rex era capaz de luchar, destruir objetos y animales, e incluso juntar sus dos patas al caer de espaldas.

También es importante señalar que este animal era terapeuta, lo que significa que caminaba con sus poderosas patas traseras. Estos no sólo lo protegían, sino que también eran muy útiles para alcanzar altas velocidades con su enorme cuerpo.

Para alimentarse, el T-Rex era efectivamente un dinosaurio carnívoro, aunque se ha demostrado que también se alimentaba de carroña. Ha sido clasificado como uno de los depredadores más eficaces y voraces del mundo animal. Su menú habitual consistía en otras especies animales, como ceratópsidos y hadrosaurios.

El tiranosaurio tenía excelentes cualidades como gran cazador, como sus poderosas mandíbulas, capaces de alcanzar un metro y medio de longitud. Sus dientes eran afilados, curvados y de unos 20 centímetros de tamaño.

Hoy en día, el T-Rex es muy popular en los círculos científicos y culturales. Es una de las especies de dinosaurios más estudiadas y analizadas por paleontólogos, geólogos, naturalistas y aficionados al mundo prehistórico. Sin embargo, este emblemático animal aún guarda algunos misterios.

Muchos investigadores afirman, por ejemplo, que el Tiranosaurio Rex tenía plumas en su cuerpo, en vista de que muchos de sus parientes tenían esta característica. Sin embargo, hay mucho debate sobre el tipo de sangre de este dinosaurio, que puede definir algunas de sus características principales, como la forma de cazar. También existe un debate sobre la velocidad que podría alcanzar, dada su estructura morfológica.

Algunos investigadores afirman que el tiranosaurio no era capaz de alcanzar grandes velocidades, siendo su registro máximo de unos 17 kilómetros por hora.

Está claro que los restos fósiles encontrados en algunas partes del mundo han ayudado a los investigadores a describir el proceso evolutivo del T-Rex. Se ha demostrado que este dinosaurio forma parte de una especie conocida como Timurlengia euotica , que existió en la Tierra hace entre 80 y 60 millones de años y no era más grande que un caballo moderno.

Esta Timurlengia se caracterizaba por su gran inteligencia y capacidad sensorial, sus largas y poderosas patas traseras, su pronunciado cráneo y sus afilados dientes. Sin embargo, lo que más diferenciaba a esta especie de su sucesor, el Tiranosaurio Rex, era sin duda su tamaño. De hecho, con el paso del tiempo, los primeros tiranosaurios desarrollaron un tamaño considerable, y es a finales del Cretácico cuando esta transformación es más evidente. Esta especie crecía de 4 a 12,5 metros, como demuestran los restos fósiles encontrados.

Por otro lado, aunque la imagen del T-Rex más feroz ha sido bien presentada a través de películas y series como Parque Jurásico o Power Rangers, lo cierto es que hubo otros dinosaurios que también tienen su fama. Por supuesto, el Tiranosaurio Rex tenía la fuerza necesaria para ser llamado «el dinosaurio más fuerte de todos».

Su nombre Rex, que significa «Rey», refleja este estatus, que alcanzó gracias a sus particulares e imponentes características. Por otro lado, esto puede explicarse por el hecho de que fue el primer dinosaurio con estas características. Propongo hacer de este animal el tipo del nuevo género, Tiranosaurios, en referencia a su actitud, que supera con creces la de cualquier animal carnívoro terrestre conocido hasta ahora», dijo Henry Fairfield Osborn, presidente del Museo Americano de Historia Natural, en 1905. Más tarde, se encontraron nuevos restos de otras especies que confirmaron que, efectivamente, hubo otros dinosaurios más feroces, aunque la imagen y el prestigio del T-Rex a ojos de sus admiradores no ha cambiado realmente.

¿Es el Spinosaurus el verdadero rey de los dinosaurios?

El Spinosaurus es un dinosaurio terópodo que fue descubierto en Egipto en 1912. Este dinosaurio era literalmente una pesadilla viviente. Era capaz de vivir en la tierra y en el agua, como los cocodrilos de nuestra época. Tenía una gran espina dorsal en la espalda, que le hacía parecer mucho más grande e imponente.

La medida media del cráneo era incluso más larga y mayor que la del Tiranosaurio Rex en un cuarto de metro. Asimismo, los ejemplares adultos más pequeños de Spinosaurus eran tres metros más altos que los ejemplares adultos de T. Rex. Si ha visto la tercera película de Parque Jurásico, recordará que el dinosaurio principal era un gigante con un hocico alargado y una gran columna vertebral.

Era un hecho que sería capaz de derrotar al Tiranosaurio Rex. Sin embargo, es esencial señalar que esto nunca había ocurrido. En efecto, mientras que el T-Rex existió en la etapa mastrichiana del Cretácico, el Spinosaurus vivió durante la etapa cenomaniana del mismo período. En otras palabras, hubo un intervalo de unos 30 a 40 millones de años entre estas dos etapas.

Quizá se pregunte por qué no se ha oído hablar mucho de este Spinosaurus en comparación con el T-Rex, cuando sus fósiles se descubrieron casi en la misma época. En otras palabras, entre el año del descubrimiento del tiranosaurio (1874) y el del espinosaurio (1912), no pasó mucho tiempo.

¿Por qué los paleontólogos no han anunciado que el Spinosaurus es el verdadero rey de los dinosaurios? ¿Por qué este animal sólo aparece en unas pocas referencias científicas e históricas desde hace más de 100 años? La respuesta es muy sencilla. Porque aunque los primeros fósiles de Spinosaurus se descubrieron en 1912, el primer esqueleto encontrado en su totalidad data de 2014. Esto explica por qué el T-Rex ha sido el rey de los dinosaurios durante tanto tiempo.

En comparación con el T. Rex, las investigaciones han demostrado que el Spinosaurus era varios metros más alto y considerablemente más pesado. Por lo tanto, podemos decir que esta gran variación de peso entre estos dos dinosaurios indica una mayor diferencia en la cantidad de masa muscular y ósea.

En términos sencillos, el Spinosaurus no sólo era más grande y pesado, sino también más fuerte y rápido. Si imaginamos un enfrentamiento entre ambos, podemos plantear la hipótesis de que el Tyrannosaurus era un cazador depredador empedernido, mientras que el Spinosaurus se contentaba con comer presas de pequeño o mediano tamaño.

Por otra parte, la masividad del cráneo del tiranosaurio superaría sin duda la delgada mandíbula del espinosaurio. Por lo tanto, los paleontólogos creen que el Spinosaurus podría haber tenido un mayor alcance a las partes vitales del T. Rex, pero este último sin duda habría sido capaz de defenderse.

¿Y el dinosaurio cuyos restos se encontraron en América Latina?

A pesar de todos los hallazgos paleontológicos en el mundo de los dinosaurios, si uno piensa en una especie temida por su voracidad y sus afilados dientes, casi siempre nombrará al T-Rex.

Pero unos cuantos millones de años antes de que existiera, en el período Triásico, hubo otro temible ejemplar de tres metros que vivió en el sur de la región que hoy se conoce como Brasil. Se trata de Gnathovorax cabreirai, considerado el mayor dinosaurio de su época. También era el más feroz, lo que lo situaba en la cima de la cadena alimentaria. Este dinosaurio dominó el período prejurásico hace unos 250 millones de años.

Si hubieran vivido al mismo tiempo, el Tiranosaurio Rex y el Gnathovorax habrían sido enemigos bastante acérrimos, creen los investigadores. De hecho, los estudios han demostrado que las dos especies comparten ciertas características. Sin embargo, el T. Rex no apareció hasta hace más de 150 millones de años en Norteamérica, hacia el final del Cretácico.

Según Rodrigo Temp Muller, paleontólogo de la Universidad Federal de Santa María (Brasil), el Gnathovorax ocupaba en el ecosistema del Triásico un lugar similar al de los leones en la actualidad. Fue en la pampa brasileña, una fértil selva de árboles, musgos y plantas con flores, donde los paleontólogos encontraron rastros de este carnívoro de afiladas garras. En 2014, un equipo descubrió el esqueleto articulado de Gnathovorax mejor conservado y más completo que existe.

Este descubrimiento ha dado lugar a una gran cantidad de investigaciones, no sólo sobre este dinosaurio, sino también sobre la vida en el período Triásico. Los dinosaurios depredadores de esa época eran un importante componente ecológico de los ecosistemas terrestres del Mesozoico. El profesor Muller declaró a la AFP que el hecho de que el esqueleto encontrado estuviera en tan buen estado permitió a su equipo obtener mucha información sobre su anatomía. El investigador incluso confirmó que este dinosaurio era efectivamente bípedo.

Esto significa que caminaba sobre sus patas traseras y tenía garras que parecían colmillos. El fósil también reveló que este particular animal medía 1,5 metros de altura y pesaba entre 70 y 80 kilos. Su cráneo está especialmente bien conservado y su poderosa mandíbula, que le da nombre, es fácilmente visible. Gnathovorax cabreirai significa «mandíbulas voraces».

Hoy, en esta región brasileña, fronteriza con Uruguay y Argentina, en su espléndido paisaje de verdes valles y vastas llanuras, hay un centenar de yacimientos paleontológicos, visibles por su tierra rojiza. En ellos están las claves para comprender mejor este periodo.

Y es en uno de ellos donde un grupo de paleontólogos de la Universidad Federal de Santa María, entre los que se encuentra Rodrigo Temp Muller, ha encontrado los esqueletos de este depredador más antiguo en el estado mejor conservado del mundo. El estudio de presentación de esta nueva especie, Gnathovorax cabreirai, se publicó a principios de noviembre de 2019 en la revista científica PeerJ. El fósil está actualmente expuesto en una vitrina de Cappa, un centro de investigación paleontológica de la UFSM en Sao Joao do Polesine.

Consta de varios huesos y una cabeza sorprendentemente bien conservada con una poderosa mandíbula. Esta especie animal tenía grandes dientes para comer carne. Gnathovorax cabreirai pertenece al linaje de los herrerasáuridos y es pariente de otros dinosaurios de edad similar encontrados en Brasil y Argentina.

Cabe señalar que en la época del Gnathovorax sólo había un continente en el planeta, conocido como Pangea y situado cerca de la ubicación actual de Sudamérica. Los dinosaurios, de menor tamaño que los que aparecerían más tarde en el Jurásico y el Cretácico, coexistieron con otros reptiles, como los Rhinosaurios y los Cynodonts.

Estas especies son los ancestros de los mamíferos. Sin embargo, debido a las inundaciones de los ríos cargados de sedimentos, miles de animales de este periodo quedaron enterrados y fosilizados. Por ello, Temp Muller y sus colegas siguen investigando regularmente en este yacimiento para encontrar nuevos tesoros sobre la vida del Gnathovorax, así como de otras especies de la misma época.

¿Hay algún dinosaurio más fuerte que el T-Rex?

Según los paleontólogos, hoy en día es evidente que varias especies de dinosaurios podrían ser más feroces que el Tiranosaurio-Rex, aunque la mayoría de ellas no vivieron en el mismo periodo de la era Mesozoica. Aquí están los más conocidos:

Giganotosaurus

Esta especie habitó la Tierra hace entre 100 y 97 millones de años, en la región que hoy se conoce como Argentina. Sus primeros restos no se descubrieron hasta 1993, y es el segundo animal bípedo y carnívoro más grande de todos. Según las últimas investigaciones, el Giganotosaurus medía entre 12 y 13 metros de altura y pesaba entre 6,5 y 13,8 toneladas.

Aunque era un dinosaurio de patas fuertes, los investigadores creen que era relativamente lento, por lo que sus ataques se basaban en la emboscada. Sus dientes eran lateralmente aplanados y dentados. Esta era la característica que le permitía desgarrar la carne de sus presas con facilidad.

Carcharodontosaurus

Este dinosaurio debe su nombre a sus dientes, ya que Carcharodontosaurus proviene del latín y significa «dientes de tiburón». Como se puede adivinar, sus dientes eran largos, dentados y, por tanto, ideales para la caza. Las investigaciones estiman que habitó la Tierra hace unos 100 millones de años, durante el período Cretácico, en la región del norte de África. Al igual que el T-Rex, este dinosaurio carnívoro podía alcanzar una altura de 13 metros, mientras que su peso podía llegar a las 15 toneladas.

El dinosaurio más grande es un Carcharodontosaurus, pariente lejano del Giganotosaurus, que tenía uno de los cráneos más grandes jamás registrados. Tenía hasta 1,6 metros de largo. También hay que señalar que el Carcharodontosaurus no es muy popular, probablemente debido a su reciente descubrimiento. Sin embargo, varias empresas de juguetes han tomado sus característicos dientes y los han utilizado en figuras de otros tipos de dinosaurios.

Lythronax

Esta especie es la más reciente en cuanto a su descubrimiento. De hecho, hasta 2009 no se descubrieron sus primeros fósiles. Y para entender la ferocidad de este dinosaurio, basta con señalar que ha sido bautizado como el rey del gore (‘Lythronax argestes’), según la revista National Geographic. Ha sido descrito como el más temible de su época. Fue descubierto por los científicos del Museo de Historia Natural (NHMU) en el sur de Utah.

Y como explicó el investigador del NHMU Randall Irmis, vieron la necesidad de ponerle el nombre del tiranosaurio. Bautizado como Lythronax por Andrey Atuchin, quien dijo que este nuevo pariente cercano del T-Rex debería tener un nombre igualmente evocador. Por tanto, es muy probable que esta nueva especie midiera unos 8 metros de largo y pesara unas 2,5 toneladas. El Lythronax muestra signos de haber evolucionado hace al menos 80 millones de años.

Allosaurus

Este dinosaurio tenía una altura media de 8 metros y pesaba casi 2,5 toneladas. También puede ser nombrado entre los dinosaurios más fuertes del planeta. Evidentemente, su fuerza residía en su gran resistencia, que se debía a los músculos de su cráneo y cuello. Además, los científicos estiman que su cráneo podría soportar fuerzas de hasta 5.500 N. Por ello, señalan que utilizaba el cráneo y el cuello como arma de ataque para abatir a sus presas.

Carnotaurus

El Carnotaurus es esencialmente un dinosaurio muy fuerte. Algunas investigaciones indican que su cráneo fue diseñado para soportar grandes cantidades de fuerza o presión. Así que era capaz de atravesar cualquier cosa o un dinosaurio. Así, muchos investigadores señalan sin tapujos que mataba a grandes dinosaurios y se alimentaba de ellos, con una fuerza de mordida dos veces mayor que la del cocodrilo americano.

Liopleurodon marino

Se trata de uno de los mayores dinosaurios marinos carnívoros que existen. Tenía entre 5 y 7 metros de largo y pesaba entre 6 y 8 toneladas. Su presa favorita eran los tiburones y su mandíbula, nunca registrada en la historia, es la más grande.

Aunque la lista es interminable, hoy en día es muy difícil decidir cuál es el dinosaurio más fuerte, dado que cada uno de ellos tenía características diferentes y vivió en una época muy distinta. Por lo tanto, toda esta información es sólo una estimación, y en la mayoría de los casos se acerca bastante a la realidad.